Cómo hacer un presupuesto siendo autónomo
Hacer un presupuesto no es poner un precio en un papel. Es decirle al cliente qué va a recibir, cuánto cuesta y en qué condiciones, de forma que luego nadie pueda decir "yo entendí otra cosa". Esta guía va al grano: qué poner, cómo calcular el precio y cómo enviarlo.
1. Lo que no puede faltar
- Tus datos: nombre o razón social, NIF, dirección, teléfono y email.
- Los del cliente: nombre y NIF o CIF si es una empresa.
- Número y fecha. Un número correlativo (PRE-2026-014) te ahorra buscar "aquel del baño de la calle Mayor".
- Descripción del trabajo, línea a línea: concepto, cantidad, precio unitario e importe. Una frase por concepto es suficiente si es concreta.
- Base imponible, IVA y total. Con el tipo de IVA visible.
- Validez: 15 o 30 días. Los precios de material cambian.
- Condiciones: forma de pago, anticipo si lo hay, plazo estimado, y lo que no incluye.
Si quieres una plantilla ya montada por oficio, aquí tienes seis.
2. Cómo calcular el precio sin perder dinero
El error clásico es presupuestar solo las horas que vas a estar en casa del cliente. El precio tiene que cubrir:
- Mano de obra: las horas de trabajo, más el desplazamiento y el tiempo de hacer el propio presupuesto.
- Material: a precio real más un margen razonable por gestionarlo, o aparte si lo compra el cliente.
- Costes fijos: furgoneta, seguro de responsabilidad civil, herramienta, cuota de autónomos. Repártelos entre las horas que facturas al año, no entre las que trabajas.
- Imprevistos: un pequeño margen para lo que aparece al abrir una pared.
- Beneficio: lo que queda después de todo lo anterior. Si no lo pones, no existe.
3. Por unidad, por horas o precio cerrado
- Por unidad (punto de luz, m² de pintura, puerta): el cliente lo entiende y compara bien. Ideal para trabajos repetitivos.
- Por horas: para averías y trabajos donde no sabes cuánto vas a tardar. Pon precio/hora y una estimación.
- Precio cerrado: lo que el cliente prefiere y lo que más riesgo tiene para ti. Solo tras visitar y medir, y siempre con una cláusula de imprevistos.
4. Las condiciones que evitan problemas
Cinco líneas al pie del presupuesto resuelven el 90 % de los conflictos:
- Presupuesto válido 30 días.
- Forma de pago: 40 % a la aceptación, 60 % al finalizar.
- Los materiales de acabado (azulejos, grifería, mecanismos) los aporta el cliente, salvo indicación.
- Los trabajos no visibles que aparezcan durante la ejecución se presupuestarán aparte antes de continuar.
- No incluye licencias, tasas ni retirada de escombros.
Adáptalas a tu oficio y déjalas por defecto en tu plantilla.
5. IVA y retenciones
El IVA general es el 21 %. En obras de renovación y reparación de viviendas particulares puede ser el 10 % si se cumplen unas condiciones; explicadas aquí. Hay actividades exentas, pero son pocas y concretas.
Sobre la retención de IRPF: la mayoría de oficios (fontanería, electricidad, reformas, pintura, carpintería, jardinería) tributan como actividad empresarial y no llevan retención en factura. Las actividades profesionales (un arquitecto, un diseñador) sí la llevan cuando facturan a empresas. Si no tienes claro cómo estás dado de alta, mira tu epígrafe de IAE o pregunta a tu gestor.
6. Cómo enviarlo para que lo acepten
- Rápido. Un presupuesto el mismo día cierra más que uno perfecto a la semana. El cliente ya ha llamado a otros dos.
- En PDF, no en el cuerpo de un WhatsApp. Se guarda, se reenvía, se imprime y no se edita.
- Con una frase de cierre: "Si te encaja, me dices y reservamos fecha". Pide la aceptación por escrito, aunque sea un "ok" en el mismo chat.
- Haz seguimiento. Si en tres o cuatro días no hay respuesta, un mensaje corto. Muchos trabajos se pierden por no preguntar.
Ver también: presupuesto o factura · plantillas por oficio